Perú cerró el 2025 como el mayor exportador mundial de arándanos, con ventas superiores a los US$ 2.400 millones. Sin embargo, un insumo clave para este cultivo —la fibra de coco importada desde India— está bajo mayor vigilancia tras la detección de una plaga cuarentenaria en recientes cargamentos generando una alerta fitosanitaria que amenaza la cadena del arándano en el país.
Hallazgo de la plaga
El Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) identificó ejemplares vivos del escarabajo Sinoxylon en envíos de fibra de coco procedentes de India. Este insecto xilófago, conocido como barrenador de la madera, se alimenta y reproduce dentro de materiales leñosos.
El riesgo no se limita al sustrato agrícola. El insecto puede dispersarse a través de embalajes, pallets o madera utilizada en la logística del comercio internacional, lo que podría generar problemas en centros de almacenamiento, packings o exportaciones si llega a detectarse en la cadena logística.
Un insumo clave para el arándano peruano
La fibra de coco es el sustrato más utilizado en el cultivo intensivo de arándanos en Perú debido a su capacidad para retener humedad, mantener un pH estable y facilitar el drenaje.
India concentra gran parte de la oferta mundial de este producto, especialmente desde la región de Kerala. El insumo llega al Perú en diferentes formatos —bloques compactos, chips o médula— y su demanda ha crecido junto con la expansión del sector arandanero.
Esta dependencia convierte cualquier alerta sanitaria en un tema estratégico para la producción agrícola.
Nuevos controles fitosanitarios
Ante la detección de la plaga, SENASA declaró una alerta fitosanitaria y estableció nuevos requisitos para la importación mediante una resolución publicada en febrero de 2026.
Entre las principales medidas destacan:
- Registro obligatorio de las plantas procesadoras en India.
- Permiso fitosanitario emitido por SENASA antes del embarque.
- Certificados que acrediten la ausencia de Sinoxylon en el producto.
- Tratamientos fitosanitarios obligatorios antes del envío.
- Inspección y análisis del cargamento al ingresar al país.
Estas medidas buscan garantizar que la fibra de coco que ingrese al Perú esté libre de plagas.
Impacto y lecciones para el sector
La normativa no paraliza el comercio de fibra de coco, pero sí exige mayores controles y procesos de adaptación por parte de los proveedores. El episodio también pone en evidencia un desafío para el sector agroexportador peruano: la alta dependencia de insumos importados de un solo origen. Fortalecer la gestión de riesgos, diversificar proveedores y mejorar los protocolos sanitarios será clave para proteger el liderazgo de Perú en la exportación mundial de arándanos.
Frente a estos desafíos fitosanitarios, la agricultura peruana también tiene la oportunidad de fortalecer soluciones locales que reduzcan riesgos y aumenten la resiliencia del sector. En este contexto, la producción nacional de fibra de coco emerge como una alternativa estratégica para los sistemas productivos, especialmente en cultivos como el arándano que demandan sustratos de alta calidad y trazabilidad. En Agroclub venimos impulsando esta línea de trabajo y contamos con una planta preparada para abastecer fibra de coco peruana, procesada bajo altos estándares y adaptable a las necesidades específicas de cada agricultor. Apostar por insumos producidos localmente no solo mejora la seguridad fitosanitaria, sino que también fortalece la sostenibilidad y competitividad de la cadena agrícola del país.
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