La poda en los huertos de palto es una de las prácticas más determinantes para asegurar una producción sostenida, uniforme y de alta calidad. Aunque en apariencia consiste solo en cortar ramas, en realidad implica comprender profundamente la fisiología del árbol, las condiciones climáticas, el desarrollo de yemas y la dinámica de la luz dentro de la copa.
En este artículo analizamos los fundamentos de la poda del palto, sus objetivos principales y cómo las nuevas condiciones climáticas del mundo están modificando las estrategias tradicionales.
1. ¿Por qué es esencial planificar la poda?
Las condiciones para planear la poda deben estudiarse antes de intervenir. No basta con identificar ramas envejecidas o zonas sombreadas; es fundamental conocer la etapa de desarrollo de las yemas, el estado del huerto, la disponibilidad de luz y la situación climática general.
La importancia de la poda debe ser analizada de manera constante, porque un mal momento o una intensidad inadecuada pueden comprometer la producción del año siguiente.
2. Objetivos principales de la poda del palto
a. Mantener estructuras vegetativas iluminadas
La luz es el motor fisiológico del árbol. Una baja luminosidad en yemas o ramas provoca desbalances en su desarrollo, generando yemas productivas e improductivas. La iluminación interna es clave para la uniformidad.
b. Controlar la altura del árbol
Aunque mantener árboles bajos o de altura controlada es lo deseado, esto solo es posible si existe suficiente producción. De lo contrario, los árboles tienden a crecer en altura buscando luz.
c. Evitar el emboscamiento
El palto, originario de zonas tropicales, tiene un hábito natural de emboscarse para alcanzar la luz. La poda ayuda a controlar el crecimiento excesivo de brotes.
d. Renovar ramas, troncos y brotes reproductivos
La renovación es vital para mantener árboles sanos y productivos. Técnicas como la poda de eje rotativo ayudan a rejuvenecer la copa de manera ordenada y eficiente.
e. Mejorar el tamaño y la calidad del fruto
La producción de frutos de buen tamaño depende tanto de las condiciones climáticas como del manejo de la luz y la renovación del follaje.
f. Eliminar ramas envejecidas o enfermas
Remover ramas quemadas, desfoliadas o enfermas ayuda a mantener un huerto sano y reduce la presión de enfermedades.
3. Luz, temperatura y fisiología: el triángulo decisivo
La relación entre luz y productividad es directa:
- La luz promueve la síntesis de carbohidratos.
- Árboles bien iluminados generan más reservas.
- La falta de luz provoca yemas vegetativas debido a la concentración de giberelinas.
La fisiología del palto también está influida por la temperatura. Años con más horas bajo 20 °C, como ocurrió en 2021, generan una mayor inducción floral. Esto explica por qué ese año se lograron rendimientos de hasta 29 toneladas por hectárea.
En contraste, años con pocas horas frías muestran menor inducción y exigen más precisión en el manejo.
4. El papel crítico de la iluminación interna
Los valores de luz dentro de la copa determinan el estado de las yemas. En zonas expuestas, las yemas pueden alcanzar estados 2, 3 o 4. En cambio, dentro de copas sombreadas, predominan los estados 1 y 2.
Por ello, antes de iniciar podas severas, es esencial crear ventanas de luz mediante solo una poda estratégica de una rama leñosa, evitando cortes múltiples en ramas jóvenes que generarían rebrote excesivo.
5. Momento oportuno de la poda
La poda severa, como la poda de altura o de calles, solo debe realizarse cuando la mayoría de yemas estén en estado 6, según la tabla fenológica del Dr. Samuel Salazar. Este estado indica que la yema es reproductiva y que la poda no afectará la inducción floral.
6. La luz como herramienta de medición
Hoy existen equipos que permiten medir la radiación fotosintéticamente activa (luz PAR), expresada en micromoles/m²/s. Esta medición ayuda a decidir la intensidad de poda y a relacionarla con:
- Los estados de desarrollo de las yemas
- La acumulación de horas bajo 20 °C
Esta combinación predice la futura floración y guía el manejo del huerto.
7. Cómo intervenir en plantas sombreadas o emboscadas
Cuando una planta presenta pérdida de ramas basales y fuerte sombreamiento, la poda debe enfocarse en:
- Retirar ramas cruzadas
- Eliminar solo una rama leñosa para abrir luz
- Evitar cortes múltiples de ramas juveniles que generen competencia
Si el huerto está muy emboscado, se aplica la poda de renovación, usualmente mediante eje rotativo: un año se interviene una parte del árbol, y al siguiente, la otra.
8. Renovación de copa: camino hacia árboles más productivos
Tras una poda de renovación, las ramas rebrotan desde etapas juveniles hasta convertirse en ramas adultas reproductivas. Estas nuevas estructuras suelen generar floraciones abundantes y frutos de mayor tamaño.
La recuperación puede tomar un par de años, pero es un proceso que devuelve vigor, mejora la distribución de luz y reduce la altura del árbol de manera progresiva.
9. Evaluación de yemas: la herramienta clave del técnico moderno
La cuantificación y análisis del estado de las yemas permite:
- Determinar el avance de la inducción floral
- Evaluar la distribución porcentual de estados reproductivos
- Definir la intensidad y el momento exacto de poda
- Predecir el inicio de la floración
Esta práctica es indispensable en un contexto de cambio climático.
En conclusión, la poda del palto ya no puede seguir las reglas tradicionales. Las condiciones climáticas globales cambian, las temperaturas se elevan y la fisiología del árbol responde de manera distinta.
Por eso, hoy más que nunca, podar no es solo cortar, es: interpretar, evaluar, medir y decidir.
Conocimiento y experiencia siguen siendo las claves para enfrentar los desafíos y asegurar campañas exitosas año tras año.
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