Nutrición Estratégica del Palto

Agroclub

Claves para un Manejo Eficiente y Sostenible

La nutrición del palto es un proceso complejo que requiere precisión y equilibrio. Una aplicación excesiva o descontrolada de nutrientes puede alterar los procesos fisiológicos de la planta y afectar la calidad del fruto. Por ello, un plan nutricional bien estructurado, basado en análisis de suelo, agua y tejido vegetal, es fundamental para garantizar productividad y sostenibilidad.

1. Potasio: Clave para la Regulación y la Energía

El potasio (K) cumple un papel esencial en la regulación osmótica, la síntesis de carbohidratos y la eficiencia fotosintética. Cuando los niveles de potasio se encuentran por debajo del 1%, es necesario mantener un programa de restitución, especialmente en etapas poscosecha. Durante este periodo, la planta repone sus reservas energéticas mediante la acumulación de carbohidratos, los cuales serán vitales en la siguiente fase de floración y cuajado. No obstante, al aplicar potasio, se debe evitar la coincidencia con aplicaciones de calcio para no generar antagonismos en la absorción.

2. Nitrógeno: Precisión en el Momento y la Dosis

El nitrógeno (N) es un nutriente determinante en la formación de proteínas, enzimas y hormonas, además de estimular el crecimiento del follaje. Sin embargo, niveles elevados (por encima del 2.4%) pueden interferir con la inducción floral y provocar un exceso vegetativo no deseado. El momento adecuado para reanudar su aplicación es a partir del estado 6 de la yema, cuando se forman los órganos reproductivos. En esta etapa, la combinación de nitrógeno y calcio favorece la formación de flores y la estructura de los frutos.

3. Fósforo, Calcio y Magnesio: Nutrientes para el Crecimiento y la Estructura

El fósforo (P) es indispensable en el desarrollo radicular. Su aplicación fraccionada desde la postcosecha permite fortalecer el sistema de raíces, mejorando la absorción de agua y nutrientes.
El calcio (Ca), por su parte, se acumula principalmente en hojas maduras, con niveles óptimos alrededor de 1.4%. Es esencial en la formación de paredes celulares, el fortalecimiento de tejidos y la calidad postcosecha.
En tanto, el magnesio (Mg) contribuye directamente a la formación de clorofila, manteniendo hojas activas y funcionales para la fotosíntesis.

4. Micronutrientes: Pequeñas Dosis, Grandes Efectos

Los microelementos, aunque requeridos en pequeñas cantidades, son decisivos para el metabolismo vegetal. En la costa peruana, el zinc (Zn) suele ser uno de los más limitantes. Este micronutriente favorece el crecimiento radicular y la síntesis de auxinas, hormonas esenciales para el cuajado del fruto.
Durante la floración, el zinc es clave: su deficiencia puede provocar caída de flores ofrutos, reduciendo el rendimiento. Para garantizar su absorción, se recomienda emplear fuentes quelatadas (por ejemplo, zinc-EDTA), especialmente en suelos o aguas con pH altos (mayores de 7.5).

5. Ajustes Según las Condiciones del Agua y el Suelo

La fuente del fertilizante debe seleccionarse considerando la química del agua de riego.

  • En aguas con alto contenido de cloruros (>5 meq/L), la mejor opción son los nitratos, por su efecto antagónico frente a las sales.
  • En aguas con bajo nivel de sales, pueden emplearse sulfatos o cloruros de potasio, siempre monitoreando los valores foliares y evitando acumulaciones tóxicas.
    El pH del suelo también regula la disponibilidad de nutrientes. En suelos alcalinos, los quelatos de hierro (EDDHA) y zinc (EDTA) aseguran una absorción eficiente.

6. Nutrición Basada en la Fenología

Cada etapa fenológica demanda un enfoque nutricional distinto. El especialista recomienda diseñar los planes de fertilización en función de la fenología evaluativa, es decir, observando el desarrollo real del cultivo día a día, más allá de los calendarios tradicionales. Por ejemplo, durante la etapa de brotamiento y yema estado 3 o 4, es recomendable mantener aplicaciones de potasio, mientras que el nitrógeno debe aplicarse con precaución.
Una vez alcanzado el estado 6 de la yema, la aplicación combinada de nitrógeno y calcio se vuelve esencial para el desarrollo floral y el cuajado de frutos.

7. Calidad Postcosecha: El Resultado de una Buena Nutrición

El objetivo final del manejo nutricional es obtener frutos con calidad, sabor y vida útil prolongada.
Los niveles ideales en pulpa deben ser aproximadamente:

  • Nitrógeno: 1%
  • Calcio: más de 700 ppm
    Estos parámetros aseguran una maduración uniforme, reducen el riesgo de pudriciones y garantizan la textura y sabor característicos del palto.

En conclusión, la nutrición del palto debe ser vista como un proceso dinámico y ajustable, basado en datos reales y observación continua. Mantener el equilibrio entre macro y micronutrientes, junto con la aplicación oportuna según el desarrollo fenológico, es la base de una producción rentable, sostenible y de calidad exportable.

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